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¡BIENVENID@S! a mi Blog personal.

Desde aquí, espero transmitiros, todas la emociones, sentimientos, alegrías, penas y satisfacciones, que mi pluma sea capaz de plasmar sobre el folio.

Espero que os guste y al menos durante los minutos de lectura de éste, vuestras emociones, sensaciones, sean como mínimo, gratificantes y enriquecedoras.

Un abrazo.
Annia




martes, 18 de octubre de 2011

ARRIESGÁNDOTE A AMAR...


Querido Aitana:

Desde que hablamos la última vez, he pensado mucho antes de escribir esta carta.
Cuando  me contestaste a la pregunta  ¿Y si te enamoras? Me lo dejaste muy claro…
·        No me voy a enamorar… ¡No quiero que me engañen! ¡No quiero que me hagan daño¡ ¡ No quiero hacer daño a nadie! Ese sería mi problema!
Y eso es cierto, lo tenía muy claro.  Cuando una relación te supone la duda ante un posible  problema, dejas de intentar que esa amistad siga adelante, por  tu resistencia, a darle más importancia, que la que pueda tener una conversación a la semana y porque no, una noche de sexo cuando surgiera.
Si embargo, así, no te lo harán querida…; no te harás daño porque tu no estas dispuesta a dejar que ni siquiera, se ocasione no ya el problema, sino la misma duda. ¡ ¡No  intentaras descubrir si esto no ocurriera, que te aportaría de bueno!
Es cierto que la vida ya es demasiado complicada, como para ir buscándose el problema. Pero, también es cierto que para ti, es mucho más sencillo, vivir si intentar ver más haya de un posible problema.
No quieres necesitar a nadie, Creo que no es cierto. No es que no quiera, sino que te da tanto miedo que te escondes tras la careta del vivir al día, porque el mañana te asusta tanto como tu soledad actual y te lo repites constantemente para convencerte.
No te veo como una persona que tan sólo busca, algún que otro encuentro para tener un rato de conversación y compañía y satisfacer sus necesidades sexuales si surge  la ocasión; pero en si, esa es la imagen que das, cuando conoces a alguien y se crea la mínima posibilidad de tener que dar de ti o mostrar lo que realmente necesitas o quieres, (al menos eso es lo que me has transmitido a mi,  que te conozco hace muchos años).  Es entonces cuando te disfrazas de mujer segura de lo que buscas y te pones mil excusas para darte la razón a ese rechazo... familia...distancia... dependencia... caducidad.
En el fondo haces lo posible por romper antes de..., cualquier lazo afectivo que pueda comprometer tu  ¨ seguridad ¨ Aunque como es normal, sin querer cerrar esa puerta del todo, pero siendo tu quien controlas la situación siempre. Manipular emocionalmente tus miedos y la situación (en el buen sentido de la palabras)  para salir ilesa de cualquier sentimiento que pueda romper tus esquemas establecidos, sin que la persona contraria tenga la posibilidad, de cambiar ni un átomo de esa cadena de miedos, que en el fondo te atan, no apartándola del todo, pero si, manteniendo las distancias, para que no pueda saltar las barreras de esos sentimientos, que tan celosamente has encerrado en arcas de normalidad.
Al menos es lo que yo pienso… lo que a través de nuestras conversaciones, me transmites.
En el fondo, tú mejor que nadie, debes saber el por qué de tus reacciones. Según tú, no te ha faltado preparación ni ocasión de descubrirlos.
No tengo que ser yo la que te diga que pasa por tu cabeza ni lo que tienes que hacer y yo puedo estar totalmente equivocada.
Pero si tengo una cosa clara Aitana. Te aseguro que,  una relación sana no es nunca un problema
No puedo pensar que, no deseas que te amen. A quién no le gusta sentirse abrazada, acompañada mimada, deseada... sobre todo cuando la vida no te ha regalado demasiadas de estas cosas
Sería fácil enamorarse de ti, con el tiempo, si fueras capaz de mostrarte tal y como eres… ¡Eres una buena persona! Tienes mucho que dar, aunque ni tu misma lo sepas.
Lo que te pasa en realidad, es tan sólo  una reacción cobarde ante el miedo de enamorarte. Pero,.. ¡No seas cobarde!  Ya te enamoraste una vez mucho y a pesar de lo que, tu voz proclama, se que eres  capaz de recuperarte.
Que no te den miedo los problemas, más del que normalmente deben darte estos. Has superado los suficientes como para saber,  que una vez llegados estos, te costará más o menos tiempo, pero ninguno podrá hundirte nunca más, hasta el extremo de perder tu propia identidad en los brazos de la depresión o los deseos de otras personas.
Solo debes tener cuidado y claridad en lo que pides y das y no  volver a repetir patrones antiguos.
Durante muchos años ejerciste de mujercita comprensiva, paciente y muy enamorada, esperando ser necesitada para alguien que, no supo valorar tu amor y que junto al el tiempo y la rutina,  creasteis  un desamor, que hundió el barco de vuestra convivencia.
No te engaño… Te engañaste tú, que no quisiste ver lo que realmente tenías y consentías. Nunca te engaño, aunque si inconscientemente, (prefiero pensar que fue así), él te utilizó para solucionar sus propios problemas y no hay más ciego que el que no quiere ver, sobre todo cuando psicológicamente te han educado machacando el hecho que hay que amar sin esperar nada a cambio.
Le quería tanto, estaba tan necesitada de cariño y de que alguien te cuidara y mimara a ti,  que no te importó pasar por todo, porque en el fondo creía que era tanto lo que tenía para entregarle que algún día todo cambiaria. Sólo era una niña, cuado te uniste a él.  
Tu gran error, fue pensar que el amor puede cambiar a las personas y la comprensión ayudar a unir los eslabones de ese cambio fuertemente. Pero, el amor, no cambia  a las persona Aitana… Modifica comportamientos, momentáneamente, que vuelven a surgir con el tiempo si las cosas no funcionan.
Quisiste hacer sus problemas tuyos y lo único que conseguiste, fue que tu autoestima ya resquebrajada,  se alimentara día a día con la sensación de fracaso que te inundaba.
Hijos, soledad, actitud de normalidad y silencio, sobre todo silencio ante ti misma, fueron las armas que intentaste utilizar para llenar tantos huecos vacíos y escondidos tras la supuesta comprensión que debía sentir.
Salir de todo aquello, te costó media vida descubrirlo, pero también aprendiste con ello, que los problemas de los demás, deben solucionárselos los demás, y que el amor jamás puede ni debe hacerte perder tu propia identidad y dignidad como persona.
No te arrepientas. Ni siquiera digas  la típica frase de “ si volviera a vivir”  No tiene sentido, el pasado no vuelve, y aunque volviera, la experiencia se adquiere viviendo y siempre se pueden cometer errores y el futuro no abre caminos claros si te regodeas en los errores pasados; además, fruto de esa relación y a consecuencia de ella, has aprendido y disfrutas  y de  tres  hijos maravillosos; además de descubrir, aunque haya sido pagando un precio emocional muy alto, a una gran mujer, la que hoy en día eres y siempre existió; aunque se escondía en su maltrecha bajauto-estima, que otros y tú misma alimentabas por miedo a volverte a quedarte sola; por miedo a enfrentarte a la vida y no saber salir adelante, sin ser consciente de la fuerza que tú misma posees y no quieres ver.
Si Aitana… Ya lo se…eres una mujer muy utópica e idealista, pero que se debe querer como es y no volver a permitir que nadie en nombre del amor, la vuelva a anular.
Cada vez que llega alguien a tu vida Aitana, haces brotar llamas de esa pequeña brasa que alimenta, aunque no queramos, los recuerdos, (es increíble como la mente tienes sus propios recursos de defensa)  y saca  a la luz los miedos pasados y estos recuerdos nos ayudan a reflexionar y reafirmarte si cabe, con más fuerzas en lo que fuiste, eres y quieres ser hoy en día. ¡Eso es lo que debe valer y tener en cuenta!
¡Tú dices no querer necesitar a nadie! Ese es tu problema, o quizá no, si vives a gusto con tu soledad. Sólo tú debes saberlo.
Pero yo, que te conozco creo  que,  si necesitas que si alguien. ¡Estas hecha para amar y compartir!
Pero, nadie llegara, para estar  en tu vida,  sólo cuando tú quieras y lo necesites. 
No espero que cuando conozcas a alguien, desde el primer momento se te encienda esa tópica lucecita del amor y ya no quiera más que estar él. Esto no funciona así.  Pero, tampoco encontraras a alguien que, esté dispuesto a condicionar su relación contigo, en cuanto a lo que sólo tú necesites. Menos aún,  cuando desde el principio ya te marca la consigna de no dejar que tus sentimientos afloren, para evitar el riesgo enamorarte, de vivir, que es de lo que se trata. Realmente, sin darte con esto la oportunidad, no ya sólo de encontrar una gran amistad, o el amor, sino de concederte el derecho a ser feliz o al menos intentarlo. Como dice Gibrán Jalil Gibrán: ´ La vida nos sacude y nos lleva de un lugar a otro. El destino nos impulsa de un punto a otro. Y nosotros, llevados en vilo por estos dos gemelos, prestamos oídos a voces temerosas y no vemos más que lo que se alza como obstáculo en nuestro camino ¨
No estés  dispuesta a prestar tus oídos a la tan temida Dama Doña Soledad. Ni a dejarte lleva en vilo por ésta;  por el miedo de  correr el  riesgo de no ser amada de verdad nunca
Dite a ti misma: Aitana… sé comprensiva, quizá pierdas la oportunidad de que realmente después termine queriéndote, sé comprensiva y dale tiempo... ¡Date tiempo!
Te claro que, nadie será comprensivo, ni te dará tiempo, si tú no lo deseas.
No quieras ser tan generosa, y como siempre pensar sólo en los demás y dejar tus necesidades a la espera. Esto tan sólo se convierte en una trampa psicológica, que al final se come tu tiempo; tu propio tiempo de ser feliz con otras cosas o con otras personas.
 Estoy segura de que, no te gusta la soledad. ¡No te gusta! Le tienes tanto miedo, como cualquier ser humano; pero has de  aprender a llevarte medianamente bien con ella y no comprar la compañía de nadie con la careta o la esperanza del posible amor en un futuro, sólo dentro de los cánones de,… ¡ Sólo cuando me convenga… sin sentimientos compartidos!  .
Ese amor: compañía, respeto, complicidad, ternura, comunicación, sexo y tantas cosas que se alimentan para que no caduque, no debe planearse, ni mendígaselo a nadie. Sólo llega y si no es así, es mejor vivir si la esclavitud de su espera, con la careta de la esperanza. Paro sin miedos… arriesgándose a vivirlo.
No quiero decir con todo esto que no puedas tener solo amigos.
Tú me lo dices muchas veces, con bastante claridad: Te gusta estar con ellos, hablar… sólo hablar… Y es muy elocuente la frase. Te gusta, pero no piensas no quieres nada más o arriesgarte a que sientas nada más y pones tus barreras para ello.
Los amigos querida, están para eso… no lo dudes… amigos con los que se ven de vez en cuando y charlan, o se llaman… se ven cuando ambos lo deseen o necesiten ese rato de charla, pero tú, siempre vas con las cosas muy claras y sin ideas preconcebidas sobre lo que no debe pasar. Ni siquiera sé si tú realmente lo deseas, o intentas tan sólo ser amable o no hacerme daño… ¡Esa es tu excusa, ante ti misma!
Te crees realmente, seas feliz dentro de esa jaula de oro que creo que te  has construido con tu soledad, sólo a veces rota con alguna compañía pasajera o necesitada durante unas horas.
Quizá no haya llegado aún,  la persona que te haga ver de nuevo, que enamorarse de alguien, necesitar mutuamente algo de cada uno y perder el miedo al fracaso es bueno..
Sé que en el fondo, pides mucho a la vida y a lo que te llegue con ella o quizá tú, le pidas menos y eres feliz así.
Si ese es tu secreto, adelante, es tu opción personal, pero si no lo es Aitana, deja que alguien, algún día, te haga sentir de nuevo que eres importante en su mundo y que vales mucho,  que  aunque puedas fracasar en esa búsqueda alguna vez, pero se consciente  de tus  los fracasos, y ten muy claro estos,  nunca son individuales en una pareja, para que no te robe tu derecho a ser feliz.
Espero que lo encuentres
Solo tú puedes saber lo que quieres.
Con cariño y un beso: 

Annia Mancheño

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