¡ BIENVENID@S !

¡BIENVENID@S! a mi Blog personal.

Desde aquí, espero transmitiros, todas la emociones, sentimientos, alegrías, penas y satisfacciones, que mi pluma sea capaz de plasmar sobre el folio.

Espero que os guste y al menos durante los minutos de lectura de éste, vuestras emociones, sensaciones, sean como mínimo, gratificantes y enriquecedoras.

Un abrazo.
Annia




lunes, 18 de julio de 2011

SUENA EL ADAGIO




Suenan las notas, como mariposas que vuelan.
¿Cómo explicar, como a mi corazón hacen vibrar ?
Es tan dulce la melodía, es tan hermoso su compás, que un mundo de fantasías, viene a mi mente llenar.
Y volando sobre las notas, como el viento, se centra mi pensamiento, en una inmensa cascada,
que parece una cortina blanca de rosas, que abriendo sus pétalos está.
El sonido de las cuerdas, y de un Órgano, lleno de espiritualidad, van llenando mi momento de una infinita paz.
La pradera lisa y verde, que en mi mente, con la imaginación puedo contemplar, es ese Edén floreciente, que deja atrás la ciudad.
Las gacelas juguetonas, hasta mis manos, vienen a tomar, un pequeño aperitivo sacado de un panal. Mil abejas lo crearon, al son de tan hermoso don y mis manos lo tomaron, dentro de mí imaginación.
Sigue el Adagio sonando, va trayendo hacía mi, aquella montaña blanca, donde el viento al sonar, llora lágrimas de emoción, al contemplar, tanta belleza que la naturaleza da.
Cambia la pieza y es un piano el que empieza a sonar,  y me recuerda la luna clara, que en la inmensidad de la noche viene a brillar. Lleva puesto su traje de gala, en el pelo una flor, sobre sus manos una estrellas y a sus pies un mundo de ilusión.
Repiquetea el piano, sonriente me mira y quiere jugar, y mis oídos le escuchan diciéndole:
 ¡Bueno, eres hermoso, de acuerdo, me pararé a escuchar. ! 
Paro mi mano, atiendo, ¡ Cuánta belleza hay en su voz !
Para un momento, su canto ya terminó, y sonriente a un bolero me presenta con emoción.
Es Ravel, que viene en sueños, al paso de un caballo blanco. Su estampa es grandiosa, sus crines están brillando. Majestuoso, andando, el paso va apretando, y poco a poco con suavidad, el trote va realizando.
Suena la marcha imperial, que parece estar a su lado, caballeros uniformados que el tambor parecen ir tocando.
Y se dibuja en el aire, caballeros de capa y espada, y damas que a sus caballeros el pañuelo lanzaban.
La estampa de Agustina de Aragón, con su canon  preparado, La marcha de Novechento y el Tamborilero que está cantando.
El trote cogiendo fuerza, al galope a llegado, ya vuelan los gorriones, ya corren por bellos campos manadas de toros bravos, ya se alzan las banderas, que países que estaban callados, ya gritan la libertad, los que el miedo sus bocas había cerrado.
Galopa el viento contento, el caballo ya ha llegado. Su galopar va abriendo, las puertas que se habían cerrado.  Vuela caballo, vuela, trota mi fiel Pegaso. Déjame  cojerme a tus alas, y enséñame a tu paso, el mundo que tu para mi has creado; pues paréceme, que en mis manos, bellas mariposas hay que bailan al compás de los cantos de un piano.  ¿Vas despacio, ¿ dime a quien vas a dar paso ?
Se abren las puertas, morena y los ojos llenos de amores,  llega Carmen, princesa entre las flores.
Las trompetas ya suenan triunfantes, la marcha empieza a sonar, los caballeros bajan sus rostros, y los sombreros salen a saludar. Un Arpa extiende su velo, con tanta suavidad, que hasta el mismo silencio, teme poderla asustar. Carmen mira silenciosa, Los Toreadores la vienen a ofrendar, sus faenas le brindan, como prueba de su admiración Extienden con devoción, sus capas rojas, que denotan fuerza y pasión española.
Y se cubren estas, con las notas, de la belleza de una composición española, que los oídos para guardar en sus recuerdos toman.

Annia Mancheño

¡ HOY OS VI !




Hoy os vi... vi vuestra mirada,
contemplaba extasiada
atracciones iluminadas
con colores de ilusión.

Hoy os vi... vi vuestras sonrisas,
se vestían con las prisas
de disfrutar se cada atracción,
con gritos de satisfacción.

Hoy os vi... vi vuestros mutilados cuerpos...
los patinetes donde reposaban estos...
la vida en vuestros invisibles miembros...
hoy os vi... vi vuestros pasos quietos...
vi vuestro dolor callado...
vi a mis hijos amados.

Vuestras sonrisas... sus sonrisas...
¡ Son blancas, como la paz !
Vuestras manos... sus manos...
¡ Son palomas, que quieren volar !
Vuestra alegría... sus alegrías...
¡ Son cascabeles cantando !
Vuestros ojos... sus ojos...
¡ Son estrellas que están brillando !

Vosotros... mis hijos... ¡ los niños !
Flores que la sociedad va cultivando.
Vosotros... que a pasar de la discapacidad
seguís vuestro camino andando.

Vosotros... mis hijos... ¡ Los niños !
¡ Esperanza que sigue caminando !
Vosotros... mis hijos... ¡ Los niños !
¡ Vidas que siguen avanzando !
Vidas que vestidas de inocencia,
a pesar de la vida misma,
juegan... ríen... cantan... sueñan.

Hoy os vi... vi vuestros cuerpos...
¡ Vi a mis hijos amados !
Ellos andan sobre sus pies...
¡ Vosotros sobre vuestras manos !

Hoy os vieron  mis lagrimas...
de mi corazón brotó un llanto callado,
llanto de esperanza para las vidas
que la codicia de las guerras a mutilado.

Annia Mancheño

EL PATIO MADARRIAGA




En el patio gritaba la chiquillería
Por los corredores corrían riendo,
Patio andaluz, con fuente incluida
Dónde los vecinos veían pasar la vida.

Desde los balcones se oían las voces
De las madrecitas que nos reclamaban,
¡Vamos que es la hora! La cena ya está preparada.
Mientras que los niños sordos se quedaban.

Subíamos riendo por las escaleras,
Jugábamos a escondernos entre sus portadas,
Y con risas frescas cada madrugada
Decíamos ¡ Hola! a su intima cara.

Juegos infantiles contemplaban el patio
Conviviendo en silencio con la fantasía,
Entre realidades de unos y otros
Que entre sus paredes lloraban y reían.

Fueron otros tiempo y en Andalucía
Aún no se vivía con grandes progresos,
Era el pasatiempo sacar de la fuente
Agua que mojaba nuestras tiernas frentes.

Ya se quedó atrás… ¡Ya duerme su sueño!
Aquel al que llamábamos El Patio de Madarriaga,
Sobre sus escombros nacieron otros hogares…
Envuelta en recuerdos quedó mi infancia.   


Annia Mancheño

martes, 12 de julio de 2011

LA PESADILLA


¡El Progreso! 
Todos gritaban su nombre ansiosos de conocerle… ¡Le habían hablado tanto de él  que ansiaba ver como era!
Visito ríos que hacia años que no había visitado y encontró Peces que sus ojos mostraban un color morado.

·        ¿Qué os ocurrió? Preguntó.

·        ¡Es el Progreso que por aquí a pasado!
      Los dueños de las fábricas quisieron rendir más y no se molestaron en       algunos de sus beneficios gastar en buenas depuradoras para que esto          no pudiera pasar.

Visito Bosque en que antaño, las copas de sus Pinos con esplendor y belleza hacia el cielo alzaban y descubrió que secas y ajadas hacia la tierra miraban.
Visito Campos, que en otros tiempos él había arado y donde abundantes cosechas de trigo habían brotado y quedo desconcertado. La tierra agrietada y seca era lo que había quedado.

·        ¿Qué os ha ocurrido? Preguntó.

·        Es el Progreso que por aquí paso.

·        Pero dime: ¿Cómo el Progreso a tus cosechas pudo afectar?

·        ¡Ya ves! Quisieron multiplicar por mil, los frutos que nacían de mí y como puedes comprobar, mis fuerzas no dieron para más.

Visito las altas cumbres que en su juventud había escalado y descubrió que estaban pobladas de lujosos edificios que su belleza habían menguado.

·        ¿Qué os ocurrió? Preguntó.

·        La avaricia pudo más que el respeto por la naturaleza  y el resultado aquí esta.

Y fue a preguntarle al Mar:
·        ¡ Dime a ti también te vino a visitar ?

·        Si. ¿Acaso no ves que mi superficie esta cubierta de lagunas de petróleo que van de aquí para allá y mi abundante población  menguó a causa de esta contaminación?

Y fue a preguntarle al Aire.
·        Dime: ¿ A ti en que te afecto ?

·        Acaso no ves que ya casi no me pueden respirar; que todos llevan mascarillas para que, sin pasar por esos molestos filtros en sus pulmones no pueda entrar?

Y volvió a preguntarle al Bosque:
·        dime ¿dónde están tus habitantes, donde fue el Búho, el Rinoceronte, El León, la Gacela con quien venia a jugar? ¿Dónde fueron todos?

·        Todos se fueron extinguiendo al robarles su hogar, ¡Mi población forestal, poco a poco fue desapareciendo. Pinos, Chopos, Sauces ....Todos marcharon ya. Unos fueron a hogares donde convertidos en muebles o papeles están; otros las llamas les vino a visitar para que grandes urbanizaciones  que algunos querían conseguir, en sus lugares pudieran construir.

Se volvió, y unas lagrimas sus mejillas recorrieron y la desesperación le hizo gritar:

·        ¡Que hemos hecho con tanto progreso ? Por qué nadie fuimos capaz de prevenir lo que éste sin medidas, a la tierra haría sufrir?

Grito y grito. Fue entonces cuando unas manos con amor acariciaron su rostro y con ternura le despertaron:

·        Despierta ¡Vamos! No llores más, solo es una pesadilla, fuera lo que fuera que estuvieras soñando, no pasará. 

·        ¿No pasará....?, Espero que solo sea un sueño...Por si acaso..., en mi sueño no había Árboles… ¿Me ayudas a plantar en el jardín otro  árbol como el que el verano pasado se secó y despreocupados,  éste  abandonamos?


·        ¡Vamos!

                                   Annia Mancheño




lunes, 11 de julio de 2011

EN NOMBRE DE LA LIBERTAD- EN UN MAÑANA (Homenaje a Miguel Angel Blanco Garrido)

¡¡¡ DESPUÉS DE 14 AÑOS UN NOMBRE PARA LA LIBERTAD!!!


Era un donce de Julio. Todo parecía normal. La gente andando por la Ciudad, los  autobuses circulaba y las tiendas, donde las mercancías se seguían entregando. Sin embargo en un reloj, Marisa empezó a contar las horas, las manecillas de éste avanzaban hacía un numero, el numero uno, que se había convertido en el “ símbolo de la Libertad “ España se encontraba muda esperando ese momento. En el ambiente, los pájaros continuaban su vuelo, seguía oyéndose los ruidos de una ciudad; pero en el corazón de una nación se vivía; unos minuto de paz y esperanzas.
Sin embargo, los minutos pasaron y las horas se habían llevado, la esperanza de una vida, a la que quisieron parar su caminar. 
A Miguel Angel Blanco Garrido, le habían cortado sus alas para volar. Quisieron que su vida fuera una moneda de cambio, en manos de a quienes no debían llamarse humanos. Humanos, que relentizaron el tiempo, llenando durante cuarenta y ocho horas, cada minuto con el sabor de un chantaje a la libertad.
Las manecillas de un reloj, miles de relojes, se convirtieron en el corazón de una nación, que contemplaba, fotograma a fotograma, como para la historia, en un mañana, en el recuerdo quedaría, cómo la solidaridad, quizá, no pudo salvar una vida, que los que dicen luchar por su libertad, utilizaron como moneda de cambio, abusando de la libertad de los demás. Pero el doce de Julio, se recordará, como el día en que el sol brillaban dulcemente, pero a pesar de su color dorado, el azul de la solidaridad, vistió de éste color, miles de lágrimas que brotaban del corazón de una nación. Una nación que a media tarde, contemplaba dolorida, como una joven vida estaba en las puertas de una muerte anunciada, y que podía dejar de andar.
Pero, a pasar de lo que los etarras, quisieran con esta posible muerte justificar sus ideales, jamás habría nadie que en su corazón, honestamente le alabara, que en la lucha por esos ideales, utilizaran - ¡ No sus vidas ¡ ¡ Sino las vidas de los demás ¡.
Los periódicos gritaron ese día con vehemencia: “ Hoy no puede ser un día mas “,  No le matéis por favor “ Sin embargo, los asesinos no quisieron escuchar. Sus oídos estaban cerrados, en mazmorras, construidas con paredes de insolidaridad.
Por eso un pueblo gritaba, con llanto de impotencia ante la barbarie de unos hombres que decían que eran humanos. ¿ Cómo llamar humanos a quienes con la vida de otro ser humano quieren negociar ¿. ¿ Cómo perdonar y continuar, creyendo en la esperanza de que en un mañana, en este país se viviría en paz ). ¿ Cómo seguir viviendo, sin que brotara desde dentro, el odio hacia quienes no tienen corazón ¿ Se preguntaba Marisa.
Decían que no querían ser españoles. Si era así, ¿ por qué no echaban a volar y salía de una nación, donde en su cielo no había camino para volar, derribando en sus vuelos a los  demás, y con su marcha iba dejando a su paso una estela de paz. Si ese vuelo había que pagarlo con la vida de Miguel Angel blanco, seguro que éste, pediría a su familia que perdonaran en nombre de la libertad.


EN UN MAÑANA


La voz del pueblo callaba aquel día. ¡ No podía articular palabras ¡ El dolor le creaba un nudo en la garganta. El país había quedado sumido en el horror de una muerte anunciada.
Las lágrimas se derraman y no había quien pudiera pararlas.
Si entre las lágrimas, resbala la esperanza hacia la tierra y en ésta quedaba  sepultada, habría que labrar ésta de nuevo , para que con la ilusión volviera a ver nacer un mañana.
Un mañana donde la libertad, no se comprara con la vida de los demás.
Un mañana, donde el pueblo se reunirían  para celebrar, que ésta volaba por las ciudades sin que nadie pudiera amenazarla.
Un mañana, donde el miedo no cerrara las bocas a nadie cuando se quisiera opinar y la barbarie no se convirtiera en moneda para negociar.
Un mañana donde nuestros hijos, pudieran preguntar:  Mamá, ¿ Qué era Eta ? Y se les pudiera contestar: Hijo, Eta, fue una parte de la Historia Negra de la Democracia, que en el olvido quedó y sólo la debemos recordar para aprender que con la vida de los humanos, no se debe negociar.
Un pájaro volaba de árbol en árbol al compás de sus pensamientos, mientras Marisa desde la ventana, recordaba la manifestación a la que había acudido el día anterior al mismo tiempo que dejaba caer sobre un cielo  azul celeste que tenía delante ésta, pidiendo para el pueblo la paz que ésta ansiaba. La paz que el día anterior durante un minuto, se vivió, se pidió,  en un país, donde a la Libertad con un grito silencioso miles de personas le pusieron su la voz  con el sonido silencioso de una manos  blancas, en una  Nación que durante un minuto, ese minuto, paró sus actividades diarias para, con ese grito proclamar, su esperanza en que no lejos, en un mañana, la vida fuera una moneda que no se pudiera: 

¡UTILIZAR PARA COMPRAR ÉSTA LIBERTAD ¡


Annia Mancheño

EL MONSTRUO DE LOS OJOS VERDES IV Parte

Continuemos Vuestras Mercedes, el Mester que en espera dejamos...
El Sol, ya se esconde...el día a llegado y con la luz de éste, con más claridad, todo se verá.
Dejamos éste pendiente de saber, entre otras cosas ¿ Cómo le fue a los Aldeanos  en otros condados?
Empecemos pues... Recitaré lo que a estos, les informarón.
Allá por las tierras que lindan con las fronteras del reino del cual hablamos; se encontraban éstos, buscando respuestas a sus problemas, cuando las cosechas el mal tiempo estropearán y a causa de ésto, no pudiras, pagar sus tributos a quienes se los reclamaban.
Consultados los Vasallos, que aquel Condado regentaban; dijeronle a éstos, que no se preocuparan. Ellos desde lejos, otra pespectiva encontraban al problema, que a estos preocupaban.
Dijeronles que, ellos que no estaban al cien por cien, en como las cosas desarrollándose estaban, asi que si llegaban las tormentas, si las incremencias, el trabajo de éstos entorpecian,ellos desde su Condado, su apoyo les prestarían.
Piedieron a los Aldeanos  que volvieran, a negociar con los Nobles. 
Que al Clero pidieran, que acorde con sus creencia actuaran y mientras que éstos lo hacían, con paciencia esperaran.
Dieron a éste la promesa, de hacer cuanto ellos pudieran, poniendo a su dispocición todas las dependencias que en sus hogares existían,  durante el tiempo  que estos entre ellos se   quedarán.
Después de un descanso necesitado, marcharon los Aldeanos  contento, con las respuestas de éstos, a pesar de que, contrariados estaban por el rumbo que aquel asunto tomaba. Pero, la voluntad de los  consultados y la clarivirencia con que, prometieron  se responsabilizaban, les hizo comulgar con la esparanza de que, entre unos y otros... ¡Todo se arreglara!
LLegaron de nuevo a su Condado. 
Pendiente de lo que les habían recomendado, dejamos aqui éste momento, para ver otro asunto que teniamos esperando...
¿Cómo hacer que los Nobles, cuando las tormentas arrasaran las cosechas, pidiendole  su venia al Rey, al Clero, a los Caballeros, que llegaran con el Monstruo a un acuerdo?
¡Cómo procurar que sus cosechas, estubieran resguardadas, cuando las lluvias o las nieves, sus raices resqrebajaran? ¿Cómo trabajar éstas, sin pensar en lo que pasaría en el mañana? Ya que, no estaba en sus manos, poner normas al Destino. ¿Cómo pedir razones al tiempo, del cual sólo la naturaleza era dueña?
Llegarón a la conclusión de que, lo mejor sería, hasta que llegara el momento, poner en su trabajo todo el empeño, para que éste fructifero fuera; de esta manera, aquello que daba uno de los sentidos a sus vidas, no se convertiría en esclavitud y dolor; como a muchos otros Aldeanos les había pasado, despues del fragor de las batallas; cansados y hastiados, del poso que estas habían en sus vidas dejado.
Si trabajar sus campos querían... Si llevar ese  trabajo, con dignidad deseaban; lo mejor era poner todo su empeño, en que ésto no les robara, la satisfación que siempre había sentido, cuando las semillas que sus manos sembraban, con paciencia y alegría sus frutos les ofrecia.
Pero como en todo en la vida, hay que ir paso a paso;  decidieron volver a sus campos. Regar, cuidar, labrar  estos... Hasta que a la hora del pago de los tributos llegará.
Era la mejor opción. Ya que, no sólo el fruto de éstos, daba para pagar a quienes se lo requerían; además, eran el sustento, con lo que quedaba, de aquellos que en sus hogares, con ellos se alimentaban.
Mientras tanto, el Rey del Reino, ante la actitud de éstos, quedose esperando el momento, en que los Aldeanos la decisión tomaran, para evaluar si el trabajo de éstos, compensaciones les daba. Era cierto que los tributos, sus arcas de bienes llenaban, pero, bien sabía éste, que no siempre se encontraban, Aldeanos tan leales, comprometidos con sus faenas. 
Todo dependía de si las cosechas, sus graneros, seguían llenado, sin que las inclemencias del tiempo, le restarán a él, sus pagos. 
De una manera o de otra, lo importante sería, que la siembra de las semillas, en manos de los Aldeanos, fueran siempre fructíferas para que siguiera  cultivando con ellos sus campos. Así que siguió esperando...pensando...
Quedase aquí el relato por hoy... Por suerte, aún brilla el Sol... Cuando lleguen las lluvias... Si las inclemencias de estas, roban al los Aldeanos su pan... Seguiremos el Mester Señores...
Ahora Vuestras Mercedes, me van a disculpar... El día a sido largo... un servidor tiene que descansar... 
Mañana tiene otra tarea pendiente, en la Aldea de al lado. Hay niños que están esperando su el cuento que este servidor les prometió...
Dejemos por hoy las batallas, entre Reyes,Monstruos,Siervos, Caballeros y Aldeanos... Que mucho más importante, es poner una sonrisa en sus labios.
Pliego el pergamino... callo mi voz alzada... que disfruten las riquezas, que poseen en sus casas... ¡Familia...Hijos...Hermanos... Amigos! La solidez de sus posesiones... la gratitud de su salud...
Que lo más importante de este Mester, no son  batallas, ni ganadores... Lo importante de verdad, es que, esta historia les haga pensar, en que cada cual, debe tener, lo que con sus manos pueda ganar, con su conducta conseguir y con su honestidad lograr...
Tengan sus Mercedes un gran día... Marcho ya...





Annia Mancheño





¡NO HAY DESTINO SIN NO HAY ESPERANZAS!



Grises y arriesgadas las ideas,
cuando prevalece la retrospectiva mueca,
precursora del Milenio que alborea...
El arte de sumir en el descontento al cuerpo.


Caracterizado por velos de silencio,
el empobrecido sentido del feliz encuentro,
con átomos de felicidad perdidos
entre panoramas impensables de recuerdos.


Ficción que muestra la mirada
cuando a ésta le sale al encuentro,
las miles de palabras que, calladas,
muestran sobre el escenario del mundo,
vanguardistas sonatas de seres... ¿O restos?


Hondo y preciso... superfluo...manipulado...
camina el hombre por sus desiertos,
en búsqueda del Oasis de la felicidad,
enterrando entre las arenas los momentos ciertos.


Ajeno a la esencia de lo vivido,
avasallado por las metas que ya a perdido...
transforman las veredas en destinos,
que se pierden entre montañas de olvidos.


Lo obvio...lo inmediato...Lo sentido...
se guarda en arcas de tiempo detenido,
entre créditos que exigen al futuro,
dejando en el presento, dormido... lo obtenido.


No es el pudor previo de la felicidad,
quien ciega los ojos... sin mirada....
Son los sondeos sobre lo ajeno, 
que en la intimidad,
valoran con monedas de materialidad.


La libertad que ansían... ¡Sin buscarla!
La rueda del destino...¡No rodada!
¡No hay destino si, no hay esperanzas!
Que el hombre es el camino...Y el andar...
¡La Meta...La repuesta...El mañana!


Annia Mancheño

sábado, 9 de julio de 2011

SIN RESPUESTAS




Navegan errantes entre olas de sueños...
Envueltos en el frío dolor de la esperanza...
Temblando el cuerpo, con la vista fija
En el horizonte de nuevos ocaso que aman.

Si duermen, suspiran por un mundo nuevo...
Si lloran ahogan sus recuerdos en el pasado...
Apiñados y unidos en barcas de miedos...
Ante la tenebrosa mano de lo incierto.

Recorrer con rumbo imprevisto el mar...
Imprevisto el tiempo, la meta al llegar...
Rompiendo las fuerzas su alas quebradas...
Cuando las tormentas muestran su soledad.

Y llegan prendidos a esperanzas nuevas...
A orillas cubiertas de leyes y penas...
Si llegan, contemplan que el mundo esperado...
Tan sólo les abre el mar que han dejado.

Esperanzas y vidas perdidas...
Sepultadas entre olas de sueños...
De sentimientos rotos, en playas cerradas...
En manos cortadas...

Se encadenas de nuevos a lágrimas calladas...
En barcas de sueños a lomo de olas...
Esperan que ciertas sean las voces que prometen...
Promesas perdidas que quedan vertidas...
Sobre aguas turbulentas que no les dan respuestas.

Annia Mancheño

jueves, 7 de julio de 2011

UN DÍA EN LA VIDA DE LINA



Sonó el despertador. Las seis. Apagó éste y  se levantó desperezándose. ¡ Hacía frío! Aquella vieja y querida casa, donde como decía su amigo, entre bromas, - no hacía frío, sino que vivía el frío -, le susurraba bajito: - Vamos perezosa, que tienes que ir a trabajar -,  lanzándole pequeñas olas de sensaciones de frialdad que acariciaban su rostro. – Vale, vale, ya me levanto -
Después de lavarse y vestirse rápidamente, para evitar aquellas molestas caricias heladas, se preparó el café y mientras se lo tomaba lentamente, saboreando cada sorbo, que recorriendo su cuerpo por dentro aportaba a éste el calor tan deseado, se dirigió a la ventana de la cocina. Fuera llovía intensamente. Una de las ventanas que desde su casa se podía ver, también estaba iluminada. Pensó en cuantas personas como ella, estarían en ese momento apurando el café para irse al trabajo. ¡El trabajo! Miró su reloj. Le quedaba cinco minutos. Terminó de tomarse el café y abrigándose bien salió a la calle, donde se refugió debajo del paraguas y empezó a andar.
Apenas diez minutos después, se encontró en su puesto de trabajo. Fuera seguía lloviendo con intensidad. Preparó las cosas del desayuno y esperó.
El sonido del timbre, le indicó que la pequeña Lina, como siempre, la primera, ya estaba allí. Salió a la verja y cogiéndola en brazos, cobijadas las dos por el paraguas, se introdujeron con rapidez de nuevo en el edificio.
Lina, bostezaba mientras se tomaba el vaso de leche con las galletas.
-         ¿Tienes sueño, corazón?
-         Si -, - pues desayuna enseguida y nos pondremos a jugar.. ¿vale? ,así se te pasará el sueño 
-         - María, dentro de dos días es el cumpleaños de mi hermanita Isabel. Mamá va a llevar a su guardería gusanitos y caramelos para celebrarlo.
-         ¡Ah  sí! Pues tendremos que hacerle nosotras también un regalo
-         ¿Qué?
-         Podríamos hacerle cada uno un dibujo y se lo damos como si fuera un libro, atado con un lazito y con una dedicatoria en cada dibujo.
-         Así mamá se lo podrá leer.
-         Si... si... Luego lo hacemos. Ya he terminado la leche.
-         Entonces, vamos a la biblioteca hasta que lleguen los demás.
Lina salió corriendo hacía la biblioteca, pero en vez de entrar en esta, se dirigió a la puerta de la salida, desde donde a través de los cristales, se podía ver como seguía lloviendo
-         Mira María, cae mucha agua, hoy no podremos salir a jugar al patio – Dijo con cierta tristeza.
-         Pero no importa cielo, seguro que os ponen alguna película de esas de dibujos que a ti te gustan tanto 
-         A mi no me gusta que llueva 
-         ¿Por qué?
-         Porque no puedo salir a jugar cuando no hay cole y en casa me aburro
-         Pero, papá o mamá jugarán contigo a veces, ¿ No?
-         No, mamá siempre está haciendo cosas en casa y papá se pone a ver la tele?
-         Y ¿Isabel? 
-         Isabel es pequeña, además si le dejo mis cosas las rompe
-         Entonces a que juegas? ¿Qué haces cuando estas en casa?
-         Veo la tele o pinto en el ordenador… Tampoco me queda mucho tiempo Maria… Con las Actividades que tengo después del colegio, llegamos a casa casi a la hora de cenar…
-         Bueno, pero, esas cosas te gustan… ¿No? Vas a aprender a bailar, Informática, Kun Fu, Pintura, Música…
-         Ya… Pero no todas me gustan Maria…
-         Pero, entonces, ¿Por qué les pediste a  a tus papás que te apuntaran a esas Actividades?
-         Yo no se lo pedí… Papá y Mamá dicen que, todas esas cosas me harán ser una chica que sabrá mucho cuando sea mayor…Les gusta más a ellos que a mi… además, papá y mamá, trabajan y no llegan a la hora de salir del Colegio para recogerme a mí y a Isabel de la Guardería, por eso voy a tantas cosas… Me lleva Rosa y después mamá nos recoge a las dos…
-         Y los fines de semana,  ¿ No va a casa tus amiguitas o estas van a la tuya?
-         Sólo a veces, mamá dice que armamos mucho jaleo y que está demasiado cansada de trabajar toda la semana, como para aguantarnos. Por eso no me gusta que llueva. Si no llueve, salimos a comprar o al Parque…
-         Lina… cuentame que haces un día normal cariño…
-         Ya lo sabes… Mamá nos levanta a las Seis…Papá  llevar a Isabel a la Guardería y mamá me trae aquí al Colegio… Luego ya lo sabes… las clases, el comedor y cuando se termina el Cole, los días que hay actividades aquí, me quedo y los días que las tengo fuera, Isabel me lleva… Luego mamá me recoge… Llegamos a casa y mientras mamá ducha a Isabel yo, hago los deberes, luego yo me ducho y cenamos. Esperamos un poquito jugando  a ver si llega papá y si no, a las nueve mamá nos acuesta… ¡Si tú lo sabes casi todo María!
-         Ya cariño…  Tienes razón… De todas maneras la lluvia es muy bonita Lina y necesaria. Escucha, si no llueve, no crecen los árboles y las frutas que salen de ellos; no se pueden regar los campos, donde crece las verduras y en primavera no saldrían flores; además, lo más importante, no tendríamos agua para beber, cocinar, lavarnos.
-         Pero no me gusta...
-         Tu míralas bien, ¡Ves! Son como gotitas de cristal que al llegar al suelo se rompen.
-         ¿Gotitas de cristal? Repitió mirándolas sonriente, - ¡Déjame coger algunas!
En aquel momento, empezaron a llegar otros compañeros…
Vamos Lina… Vamos a empezar ese libro de dibujos para  tu hermanita…

Annia Mancheño

UNA TARDE EN EL RETIRO DE MADRID



Adriana llegó al parque. Los rayos del sol, empezaban a acariciar tímidamente las hojas que el viento juguetón había hecho desprenderse de las ramas. Se dejó caer sobre el césped, y desde allí, se dedicó a observar como unos y otros iban y venían, oyendo al fondo la dulce melodía de una guitarra que unía su voz, al sonido de los pájaros, el silbar suave del viento y el murmullo de una cortinas de agua que una fuente hace sonar.
Sus ojos se dejaron llevar por la dulce contemplación de las barcas que al fondo, sobre el lago verde y plata a causa de los brillante reflejos del sol, se dejaban deslizar. Llevaban dentro,  miradas  enamoradas, risas infantiles, almitas emocionadas. Amigos, parejas, padres e hijos que deslizándose sobre el agua soñaban durante unos minutos, quizás con el ancho mar. Los peques lo harían con terribles piratas que roban preciosas princesas, los adultos con bellos viajes donde poder perderse. Descansaban, o quizá tan sólo pasaban un rato navegando en una pequeña barca sobre el lago, para dejar atrás el estrés de la semana y relajados volver a empezar el lunes.
Vio, como globos multicolores con bellas formas infantiles, bailaban con las nubes. Globos que  ojitos soñadores y boquitas de piñón, con insistencia  habían pedido a sus padres con sonrisas mandadas al corazón.
De un lado a otro, patinadores sonrientes, volaban sobre el cemento. Sus pensamientos eran lanzados sobre los árboles, y aunque sus pies estaban en el suelo, se deslizaban por el paseo cual si fueran el viento. No tenían alas, pero sus movimientos hacían  que lo pudiera parecer.
Adivinos, canta-auctores, guiñols, mimos embadurnados con ilusiones, actuaban aquí y allá, queriendo con sus gestos iluminar el paso. Bohemios de un bello parque de esta hermosa ciudad, cuando se la sabía mirar. Bohemios de un Madrid que con sus monedas las sonrisas les querían pagar.
Alegrías, miseria, ilusiones, tristezas... nadie sabía que había en sus vidas en realidad. Todos eran producto durante unas horas, de un mundo de fantasía. Ellos eran  felices o al menos esto parecían  querer demostrar, aunque al pasar sólo unos ojos o dos se fijaban en sus vidas de verdad.
Quizá esas vidas más tardes, no encontrarían  un rato de paz, pero mientras actuaban en el Parque, durante esas horas se creaban la  realidad que deseaban o esperaban, con mascaras de colores, canciones, cuentos, bailes, instrumentos o tan sólo con el gesto.
Ardillas juguetonas y traviesas, iban y venían, buscando dedos infantiles que su hambre pudieran calmar. Eran  como  pequeños  peluches, pero con movimientos reales, ojitos llenos  de  chispas, que a los suyos hacían sonreír. Peluchitos con corazones  que  dentro de la naturaleza habían perdido el miedo a los humanos y entre estos sus carreritas daban, observando a los que en su hogar, descansaban, paseaban, o pensaban.
A su alrededor, árboles majestuosos y pequeños, pero con fuerza, con reflejos dorados aportaban al ambiente cierta melancolía, que con la luz que los rayos del sol dejan caer, compensaban el  sentimiento  de  alegría y tristeza que sentía.
Tumbados o sentados, grupo de jóvenes hablaban, pensaban, cantaban y soñaban. Sus sonrisas eran tranquilas. No demostraban tener prisas. Era una parada en sus vidas, para poder  disfrutar de  la  calidez que  trae consigo una tarde compartida con la amistad.
Volvió a pasear su mirada por el parque. El paseo estaba lleno de gente; al fondo un lago verde, las barcas, y alrededor, naturaleza viva que hacía que se respirara mejor.
Vigilando el lago, una figura de piedra, erguida sobre un caballo, observaba a todos con su frialdad, junto a amables municipales, que  con  paso lento, cuidaban  de  que  el transitar de los paseantes fuera tranquilo.
De pronto  su  mirada  se detuvo en un grupo que se ha formado y los sonidos llegaron hasta sus oídos llegan  envueltos en  unas notas. Era el sonido alegre y ensoñador, de la melodía del El Cóndor Pasa, que  iba emocionando a los  corazones que lo escuchaban. Su cuerpo  con  tan dulce son, se fue envolviendo con la música, bailando con la imaginación al compás de tantas y tantas notas, que en el aire eran depositadas con mimo, poniendo a la tarde un broche de sombras. Sombras  de  bailarinas con velos de colores que se movían en el aire, envueltas  por  el sonido del agua que detrás, una fuente agradecida por sus  danzas les iba prestando. El corro se va agrandando. Todos querían escuchar aquellos bellos sonidos que llenaban el retiro con su musicalidad. Música que quedaba reflejada en los rostros de  siete chavales ilusionados, que  quizá  por  este Madrid bohemio, tan sólo estaban de paso.
Unos auriculares, al terminar estos, pusieron unas notas más a esa tarde tranquila, pues a través de ellos, Adriana dejó que sus oídos atraparán  variadas melodías  de música  clásica, que brotaban  de violines, violonchelos, arpas, castañuelas, platillos y pianos, llenando el momento de una paz, que envolvió a los demás sonidos.
Pero el momento se rompió, unos pasos se acercaban.
Aquel hombre, no quería  comprender, que  sólo buscaba,  contemplando el  paisaje, dejar la tarde correr.
Una vez, este marcho, Adriana quedó pensando lo curioso que resultaba comprobar, que habían personas  que  no eran capaces de razonar y entender, que una mujer sola en un parque, no tenía porque necesariamente, haber ido a éste, con la intención de comprometer a alguien.
¡Era  curioso!  Cuando   entenderían algunos que si la palabra " No " salía de la boca, detrás  no  existía  el, ¡ quizá, sigue intentándolo y tal vez si me convences, lo conseguirás ! Y lo más curioso del caso, es que se marchó con el gesto enfurruñado y renegando, porque esa tarde una mujer sólo deseó su soledad y no le importó la de un hombre que paseaba.       
Una vez pasado el momento, alzó la  vista otra vez y contempló la belleza que  el  Retiro  poseía. Se  olvidó de las palabras mal sonantes  y  volvió a centrar los sentidos, en la guitarra que al fondo, no había  dejado de sonar.

Annia Mancheño