¡ BIENVENID@S !

¡BIENVENID@S! a mi Blog personal.

Desde aquí, espero transmitiros, todas la emociones, sentimientos, alegrías, penas y satisfacciones, que mi pluma sea capaz de plasmar sobre el folio.

Espero que os guste y al menos durante los minutos de lectura de éste, vuestras emociones, sensaciones, sean como mínimo, gratificantes y enriquecedoras.

Un abrazo.
Annia




martes, 20 de septiembre de 2011

¡¡ SOCORRO ! !


Cual olas que arrasan
anegando las pupilas,
queman desde las entrañas
tragándose la paz vivida.

Se ahoga el barco de la vida entre ellas,
cae su bandera de calma,
y el ancla rueda hasta el fondo
envuelta en desesperanzas.

La orilla no se vislumbra...
Los remos el dolor arrastran...
En picado va la proa
tras infinitas batallas,
hacía las inmensidades
entre lechos de algas enredadas.

Y el navegante, dando brazadas,
se sumerge gritando al cielo :
¡¡ Barco a pique ! ! ¡¡ Socorro ! !
¡¡ Se quebró éste velero ¡¡

Annia Mancheño

PRECURSOR DE LA ENSEÑANZA



Sentado debajo de un olivo
contemplas el campo y su templanza,
absorto en recuerdos que han crecido
a golpes de días que pasaban.

Rezuman perfumes con colores
de voces infantiles que no calla...
Maestro... ¡ Hoy no hice los deberes !
¡ Madrid, es la Capital de España !

Retoños que crecen impetuosos
al ritmo fecundo de tus palabras.
Joviales cuchicheos entre pupitres
navegando al son de tu mirada.

Tú dejas tu huella sobre olas
dibujadas sobre el libro de bitácora,
pintando con trazos de futuro
prosperas y apremiantes enseñanzas.

Prodigas con tu voz lanzada al viento
perpetuas semillas para el mañana,
que harán que sobre la orilla de la vida
mil hombres y mujeres su corazón abran
al mundo del saber... ¡ A la esperanza !

Las olas de tu barco están bordadas
con manantiales de sabiduría llana,
que guardas en tu mente, escondida
ansiosa de encontrar un alma blanca.

Fecundo fue siempre tu crucero,
Maestro, precursor de la enseñanza.
No sueltes el timón de tu velero...
¡ El mundo necesita tus palabras !

Perenne en la mente de tus hijos,
los hijos de tus fecundas palabras,
vivirán navegando hacia el futuro
remando con preguntas y añoranzas,
de aquel que un dia en su niñez,
puso en su corazón las palabras...
Maestro... ¡ Enséñame para el mañana !

Ahora que sentado rememoras
recuerdos que asedian tu vida andada,
no olvides que tu barco aún lleva
como bandera una frase :
¡ENSENÑANZA !   

Annia Mancheño

jueves, 15 de septiembre de 2011

AÑORANZA




Con la mirada fija en el vacío volando
van las pupilas absorbiendo el instante.
Instante en que marchaba por el camino.
Camino que ensombreció el semblante.

Semblante frío, pálido y ojos cansados.
Cansada la sonrisa que ayer brillaba.
Brillaba con la ilusión en el alma abierta.
Abierta la herida que mató a la esperanza.

¡Esperanza herida y resquebrajada !
Resquebrajados se hayan los sentimientos.
Sentimientos que van rompiendo por dentro,
la copa fina que en el ayer con amor tallara.

Tallada sobre el mármol de los deseos.
Deseos que buscaban ansiosos la calma.
Calma que en mil pedazos rompió el dinero.
Dinero que absorbe a cada paso el mañana.

Pasos tambaleantes que están cansados.
Cansados de pulir el futuro ayer tallado.
Tallado con sentimientos que brotaban de dentro.
¡Dentro en mil pedazos explotan y dañan !

Dañan las ansias de vuelos rasos y sosegados.
Sosegada calma, teñida hoy, anhelada añoranza.

                                             15/07/2008

Annia Mancheño

DUERMEVELA SON MIS RECUERDOS




Duermevela son mis recuerdos
Que entre penumbras vienen y van,
Confusos en la mente vuelan,
Progresando hacía el presente están.

Emparentar con ello los momentos quiere
Parapetándose contra el temido dolor,
Acechantes al arco que lanza
Majestuoso, las flechas del  ansiado amor.

Postrera llama, que encendió, vibrando,
La precursora chispa de la vida,
Que proclamando su libertad
Floreciente hacía el futuro camina.

Justifica los errores vanos
Retornando la llegada al corazón,
De decadencias ayer sangrantes
Que absorbía los gritos del…¡Adiós!

Tiñen estos de añoranzas
Y hojarascas de sentimientos,
Que emigran hacía las profundidades
Buscando en éstas viejos altares.

Aletean entre suspiros y quejidos.
Frenesís de la Dama Tristeza,
Ansiando apoderarse del alma
Que entre recuerdos fríos navega.

La flor del tiempo dibuja
Surcos del pasado, muerto,
Yacen viejos, desmadejados, quietos,
Inmensos, dulces y amorosos besos.

Lozanos eran entonces… ¡Vivian!
Prestaban luz a la presente vida,
Gentiles, ayer y confiados
Inhábiles, fatuos y silenciosos hoy gritan.

Exhalaban los aromas y colores nuevos
Con pinceles de la belleza dueños,
Hoy se untan en matices de otros horizontes
Que abren a su paso nuevos senderos.

Inmensas joyas de esperanzas
Confusos hoy crecen envueltos,
Hacía el futuro que llama
Con colores de nuevos sueños.

                                         29/05/2009

Annia Mancheño

VIENTOS DEL PUEBLO


Cayendo va la tarde.
Torrida tarde que va apagando, los ya débiles  rayos del Sol, dando paso a la Luna que acaba de despertar.
Y en los quicios de las puertas, surgen sillas, butacas, banquetas... Que depositadas sobre el ardiente asfalto y las aceras, salen a convivir a la fresca...
Fotogramas de vidas de unos y otros que se observan al pasar éstos.
Lugareñas que, con el ganchillo entre los dedos, tejen paños finos, jerséis , con amor diseñados,
y entre punto va y punto viene,  la calma del día al fresco, apaga el transitar diario
hasta el día siguiente, que de nuevo, ponga en marcha la vida en un Pueblo.
Y con la calma de ese día pasado, dando las ¡¡ Buenas noches!!! como antaño a la puerta de hogar, con los dedos ocupados, con el Sol dormitando entre sabanas de nubes blancas,
y alumbrada la calle por una Luna que entre las Estrellas quietas, mudas y caprichosas su brillo lanzan, se sigue viviendo, se sigue caminando hacia el mañana, entre vientos de tranquilidad y sosiego, carente aún en todas las Ciudades, por desgracia, a causa de las prisas por vivir, envueltos en progreso que asfixia, cuando la meta es ganarle al reloj la batalla, consumiendo horas y minutos, detrás de la ansiada calma, que vestida de dinero, duerme sobre ella, con el deseo de trabajar para vivir, sin vivir perdiendo el alma.
Son los vientos del Pueblo. De ese pueblo que yo buscaba; para plantar sobre sus tierras, en el campo de una casa, aún por despertar de su belleza; que en el baúl del tiempo guarda, envuelto en papel color esperanza, las semillas de la tranquilidad; de los paseos en calma; de la calidad de vida que el progreso a la Ciudad roba, cuando el verano con su sofocante suspiro, sobre la tierra su aliento derrama.


Annia Mancheño

miércoles, 14 de septiembre de 2011

¡ DESHECHA LA MELANCOLÍA ¡




Que se apague la luna... ¡Deshecha la melancolía!
Que se vuelva a pintar con el nuevo día
los pasos sobre un blanquecino camino,
susurrando nuevos versos de amor al destino.

Que la tarde enlutada desgarre sus vestiduras
sacando su hermosura en marcha hacía el alba,
que aunque lluevan silencios de amores eternos
no es perpetuo el suspiro de sus gritos dormidos.

Que se acomode en paisajes, cual vergeles de besos
su sueño, que el amor espere... dueño de embelesos.
Placeres... amaneceres dorados... prisionero
de la simbiosis de dos... ¡ ¡ Te espero ¡ ¡ Te quiero

Que en la templanza de lo vivido, el néctar de lo sentido,
la hiedra de los sentimientos apresurará con él, el  encuentro,
indomable ante los deseos ciertos, de vivir y no morir
deshilvanando la flor de los miedos sin un... ¡ Te quiero ¡

Y entre vertientes insinuosas del camino, sin apagados suspiros,
encontrará esta de nuevo un sentido a todo aquello que ha vivido.
Que el amor es como un niño: Inocente, apasionado, sin miedos...
Del futuro lo esperanzado... y como un niño... ¡Dulce, tierno y esperado!

Annia Mancheño


MI QUERIDA AMIGA: ¡NO CAMBIES! ( A mi gran amiga Mª Carmen desde hace 28 años))




 Mi querida amiga:
Hace apenas unos días que nos hemos visto y ya te echo de menos. Me pides que, escriba algo para ti. Pues bien, aquí lo tienes. Desde la distancia, que une la tranquilidad de un  Mar, en calma, con la vorágine de la gran Ciudad, cuna de la Capital de la Cultura. ¡Es mi regalo! Te lo mereces…Por eso, lo hago públicamente. 
Te imagino en tu mesa, con los folios, el bolígrafo, tu libro de Control de Personal, tu móvil del trabajo, un cafelito…
Se que te gustan más las cartas manuscritas, así que, a pesar de que últimamente no lo hago demasiado a menudo, ya que incluso sin quererlo, a veces nos introducimos en esa cadena febril del consumismo y con lo que más escribo las cartas es con el ordenador, me he permitido el placer de plasmarte sobre el papel y no la pantalla de cristal, fría e impersonal, unas palabras, las cuales en tu honor, he dibujado con una pluma y tinta, que saco sólo en ocasiones especiales, a pesar de que la plumilla está un poco despuntada.
Te recuerdo como siempre.  Independientemente de  físico perecedero que muestra la imagen momentánea y circunstancial del ser; se adivina en tus ojos,  tus perfiles interiores, el derroche de sensibilidad que puebla tus sentimientos y esa concienciación humana que te permite fundirte con las necesidades y problemas de los demás, permitiendo que todo lo ajeno se convierta en tu pensamiento en algo cercano, intimo e importante.
Son imperecederas tus ansias de ahondar cada día en tu yo susurrante, que te anima a no perder esa humanidad e individualidad personal y aceptada; como ser consciente de sus limitaciones y sus fuerzas, sin perder nunca el tesoro de aceptar la trayectoria de tu vida, siendo tal y como eres y deseas ser, independientemente de todos los roles sociales que nos quieren imponer a la cadena humana,
Tu voz, desprende sosiego cuando me aconsejas como amiga;  cobijan tus palabras a la ternura y como un sortilegio, serenamente, me aportas la devastadora fuerza positiva que arrasa y levanta en vuelo los miedos, las tristezas, la melancolía de los momentos tristes.
¡No te bajes del mundo,   nunca mi querida Mª Carmen! A pesar de que éste parezca desplomarse, minado por la individualidad materialista. Necesitamos personas que como tú, sigan sumergiéndose en la imperecedera fuerza de la creencia en  los valores humanos, a pesar de que el trayecto por esta vida en ocasiones, pueda resultar encrespado y espinoso. ¡No te bajes nunca de mi mundo!
Deja que el recuerdo aromático de los buenos momentos que pasamos y seguiremos pasando, alimente tus ansias y las mías de seguir adelante, de estar siempre ahí, la una para la otra y con mi  pluma, cómplice con tu amistad y un folio, vuele sobre éste y siga siendo el constante trovador popular que cante a los sentimientos en la plaza de la vida, anunciando los valores de la amistad, tu amistad.
Sigue enseñándome, con ésta, como trazando los perfiles de tu personalidad, viendo más allá de lo inmediato, me aportas esa formidable luz de la sabiduría interior, que alumbra tus pasos.
Gracias a tus palabras, sinceras, cuantas veces, pasaron al olvido, aquellos que con sorna, se pierdan en la sórdida riqueza de lo superficial, sordomudos a todo aquello que no sea tangible y cuerdo; que se duermen en la ignorancia, ante la plenitud de la grandiosa paz del compartir la esencia humana.
Mi querida amiga: ¡No cambies! Sueña cuando sea necesario y despierta a la belleza de los sentidos en cada momento y no dejes que el dolor del mundo, gangrene la herida que pueda provocar en ti la soledad, en el corazón, cuando no te comprendan o las injusticias te rocen. Bombea con fuerzas, aunque el sudor del esfuerzo cubra tu frente; que el latido de éste, cicatrice cada día las fibras que lo envuelve y recorra tus venas el precioso líquido de la alegría, poniendo sobre el horizonte de tus labios una sonrisa. Esa que tan amorosamente, me has regalado durante estos años, junto a tu amor.
Un fuerte abrazo preciosa.
Con todo mi cariño y amor:


                   Annia Mancheño 

martes, 13 de septiembre de 2011

¡QUÉ DIFÍCIL SER PADRES!




Cuando Paloma colgó el teléfono, no pudo evitar sentirse triste por su amiga Marisa.
Últimamente, demasiado frecuentemente, sus conversaciones,  rondaban en torno a los desacuerdos que tenía ésta con sus hijos, en todo lo relacionado con la educación de éstos. Sobre todo ahora que Alberto, se negaba a continuar sus estudios, queriendo dejar estos, para dedicarse a, contrariamente a lo que querían sus padres; el mundo del motor. Le apasionaban los coches. Y lo que realmente quería estudiar, era, cómo arreglar estos.  Su ambición era, tener un día su propio Taller de reparaciones, y con el tiempo, convertirse a nivel nacional, en un experto especialista, en modelos de antiguos de colección. 
Ésta, tenía a menudo, demasiados encontronazos con él.  Alberto, no estaba dispuesto a seguir estudiando la carrera Universitaria de Periodista que, había empezado hacía dos años. Desde pequeño Alberto, había dado muestras de ser muy inteligente y sobradamente capaz de llegar a ser un gran comunicador, con extensas cualidades para expresarse mediante la escritura. Era observador, elocuente en sus razonamientos y un gran orador. A pesar de su juventud, solía ser muy equitativo en sus reflexiones, ante cualquier hecho social. Por esta razón, ella siempre pensó que, Alberto  sería un gran Periodista. Y de ahí su enfado con éste.
Marisa, por falta de medios económicos, no pudo llegar a acceder a dicha formación nunca y en su afán de que a sus hijos no les pasara lo que a ella; había invertido gran parte de su vida, en procurar que todos ellos, tuvieran la oportunidad de estudiar una carrera Universitaria. 
En el fondo ella sabía que Marisa, quería que sus hijos,  tuvieran todo lo que ella no pudo tener o ser.
¡Los hijos! ¡Sus hijos! La grandiosidad de la expresión ya de por si, la hacía sentirse emocionada.  Máxime, en ese momento, en el cual, era conocedora de cómo su amiga, sufría por este tema. ¡El futuro de su hijo!
A ella, en concreto, le gustaba pensar a menudo, si la educación que intentaba dar a sus propios hijos, era la acertada; si sus ansias de que consiguieran aquello que ella deseaba, era la apropiada para ellos y sobre todo si del mismo modo que ella, cuando tenía sus edades, y ansiaba que sus propios deseos y aspiraciones, fueran tenidos en cuenta, lo respetaba en sus hijos.
 A veces, se planteaba si,  era  en ocasiones, en el fondo, sus deseos,  no era un fraude sentimental, inconsciente, cuando se trataba de ayudarles a orientar sus vidas.
 Según iba aprendiendo a lo largo de su vida; tras muchas conversaciones con sus amigas sobre el tema,  como, con las más sutiles formas de presión psicológica, caminaban a veces los deseos de los padres, canalizados a través de los hijos, escudados  con emblemas de aspiraciones en honor de estos, negando la evidencia de lo más evidente; el afán de conseguir y luchar, basando la lucha en el bienestar de estos, por lejanos sueños que quedaron frustrados en el propio camino personal.
La dificultad personal y atrevidamente sincera, realmente estaba en, sin caretas de maternalismos ni paternalismos, llegar a ser conscientes de la manipulación involuntaria de sus vidas a favor de las  propias, en múltiples ocasiones de esa manera inconsciente.
Realmente, resultaba una ardua tarea, educar sin equivocaciones, ya que no eran Dioses, para saber en todo momento, si era licito o no volcar en ellos todos sus proyectos de vida, haciéndoles participes y responsables de estos, de una manera involuntariamente obligatoria, bajo la excusa del único futuro que ella veían  como válidos para su caminar, ya que nadie  le puso el día en que sus ojos se abrieron a la luz, un manual que les indicara cómo y cuándo el fin primordial , las prioridades en sus vidas son aquellas que uno mismo ve como factibles o lo que ellos, llegados a esa edad en que empiezan a tener sus propios criterios, asumen como válido e importante.
Como todos los padres, tendía por lo general, a olvidar a menudo que un día ya lejano, también ella tuvo  16, 17, 18, años y luchaba por ser oída, respetada y valorada, como ser independientes; fuera ya del seno materno-peterno, a nivel pensamiento y deseosas de cometer sus propios errores, aún envueltas en mares de dudas y con  la dudosa certeza ajena de la equivocación, pero dispuesta a luchar por aprender de los errores personales y no de los de sus amados padres.
En ocasiones, los padres, no evolucionábamos simultáneamente al paso de los años y la vida, hacía una educación en libertad personal, de una manera vital hacía las necesidades de nuestros hijos, sino que desaprobamos una provocadora y entramada acción de incomprensión intolerante y desfasada contra sus realidades y las suyas.
Paloma sabía que, sólo en virtud de el propio conocimiento de si mismas a nivel interior, podría percibir de forma concreta y sincera, cuando en la continuidad diaria de la educación de sus hijos, la búsqueda de el bien social y personal de estos, no entraba en conflicto con sus propios deseos y fracasos personales; edificando sus propias vidas sobre una base de realidades equivocadas o erróneas, por no ser estas sus metas, sino las suyas propias.
Indudablemente, sabia que, todos los padres, creian tener un creciente sentido común, según adquieren experiencias a lo largo de la vida, para educar a sus hijos; sin embargo, también sabia que, era necesario en cada decisión importante referentes a sus vidas, plantearse la autenticidad de sus motivos y motivaciones, para que no pudieran regir jamás en estas, durante la guía de sus vidas, sus propias e involuntarias frustraciones o sueños anhelados, con el fin de no equivocarse y ayudarles con todas las fuerzas que el amor es capaz de aportar, en la ardua y difícil tarea de ser ellos mismos y ellos sus apoyos incondicionales, sin desviarse nunca de la esencia que guíe sus actos y actitudes maternos-paternales.
Creía que, la mejor manera de ayudar educándolos,  era conociendo sus reacciones y emociones propias siempre, ante sus propios deseos para con ellos, indagando en su interior, si el afán de que  sus vidas se convirtieran en aquello que pensaba debían  ser, no era igual o equivalente a lo que ella hubiéramos querido ser o conseguir, sin valorar las virtudes autónomas que cada uno de ellos poseían por si mismo.
Ser padres, jamás debía suponer ser propietarios y juez de sus hijos; sino por el contrario, convertirse en sus más fieles aliados a la hora de estimular sus valores y ayudarles en sus ansias de ser auténticos, libres y seres independientes, en el respeto mutuo que debe crear el amor. 


                                      Annia Mancheño

lunes, 12 de septiembre de 2011

MI UNIVERSO PARTICULAR




¿Qué mueve mi mundo.
Mi universo particular,
Que mueve mis ansias
De vivir y amar?

¿ Qué forma este universo?
¿Quién me da fuerzas para andar?

Es la vida que reluce,
en unos ojos infantiles…
Es la estrella que brillando,
viene a mi alma calmar…
Son mis ansias de aprender,
mis esperanzas de amar.

Cierro mis ojos y contemplo,
una luna plateada,
en su semblante una sonrisa,
que me envía emocionada.

¿Solo eso es tu motor?
Dime niña:
¿No hay nada más?
Vamos no te sonrojes,
Acaricia mis oídos con la verdad.
¿Qué convierte tu soledad en paz,
Tus momentos en alegrías,
Tus sonrisas en diamantes que lucir?

Es mi mundo de fantasías,
Mis sentimientos en poesías,
Mis deseos de encontrar paz 
Es mi motor la vida,
Aunque a veces cueste caminar.

Annia Mancheño

MI RINCÓN




Verde claro con vetas blancas.
Verde como la esperanza.
Blanco como las olas del mar,
que en mi imaginación vienen y van.

A mi derecha sobre la mesa,
mi amigo el ordenador,
a mi izquierda girasoles
que llenan la habitación de color.

Sobre la mesa recuerdos enmarcados,
de familiares que están lejos y añoro,
variados utensilios para escribir,
y una pluma para con ella sentir.

Complementan mi rincón,
estanterías cargadas de libros
para aprender y soñar,
discos, cintas, música variada
y algún adorno delicado aquí y allá.

Al fondo de la habitación
una cama simulando un sofá,
sobre las paredes cuadros,
dibujos de mi hijos y frases,
que me llegan a emocionar.

Sobre un gran tablón de anuncios,
recuerdos llenos de vida,
poesías que dictaron el corazón,
dedicatorias llenas de amor.

Y me preguntan estañados,
¿Tantas horas en tu rincón ? 
¿Como lo puedes aguantar?
¿No te abruma la soledad?

¿ Sola ? ¡ No !
¡ Sola no lo suelo estar !
Tengo libros, cuadros, flores, velas,
gomas de borrar,
mi música, mis poemas, mis folios,
mi teclado, mi pluma para cantar.

Es mi rincón, mi habitación,
mi lampara, mi sillón,
mi mundo de fantasías,
mis sueños hechos poesías.
Mis cuentos para sonreír,
mis historias para amar,
¿Qué puedo pedir más?
¡No existe mi soledad!

Este es mi rincón particular,
donde no estoy sola,
mi pluma conmigo siempre está,
y con ella suelo hablar.

Es mi amiga, mi compañera,
mi confidente, mi corazón,
mi viaje por las estrellas,
mis momentos de amor.

Es mi tren, mi coche,
mi caballo, mi barca para navegar,
es mi otro yo y con ella,
sola nunca  me suelo encontrar.

Además tengo mi familia y mis amigos,
que comparten mi ilusión,
cuando quieren vivir conmigo mis sueños,
les invito a entrar en mi rincón


Annia Mancheño

EN UN RINCÓN DEL ALMA




Dentro de mí con deleite ibas creciendo, navegando en mis entrañas,
colmando mi añoranza, agazapada en mi cuerpo inquieto, llenando mis pupilas de flores de esperanzas, por ver tus hermosos ojos mi querida Irene amada.
Dabas a mi vida impulso, retumbando en mi vientre tus movimientos como una dulce danza, que al son del amor nos iba uniendo, mientras con tranquilidad esperaba que se formara tu cuerpo.
Eras en mi cuerpo parte de mi alma; fibra y sangre de mi vida a ti entregada; eras un átomo de mi esencia, mientras dentro, unidas por un cordón de vida ambas nos aportábamos calma.
Dime niña... ¿Quién puso freno a tu crecimiento? ¿A tu mañana? ¿Quién quebró los cimientos de tu amado cuerpo, que con mi aliento se formaba?
Tan sólo me queda el recuerdo de aquel momento en que tus ojos rompió mí dolida esperanza, cuando saliste al mundo envuelta en silencio con la palidez que cubre el aliento de la Parca.
Y desde ese recuerdo mi niña amada, llega hasta mí tu dulce cara, tu diminuto cuerpo desmadejado, envuelto en ausencia de la vida que marchaba.
Dentro de mí creció tu esencia; dentro de mí enmudeció tu voz en calma; contigo marchó una nueva esperanza, pero aún en un rincón del alma, queda tu rostro que con amor me habla.

Annia Mancheño

CANCIONES




¡Algarabía! Risas y sonrisas despiertan al día vestido de inocencia entre cantos infantiles que de alegría llenan la estancia iluminada con voces de chiquillos que la vida en los ojos llevan a pesar de la temprana hora de sus andanzas.
¡Mambrú se fue a la guerra... ¡ Guerra de carcajadas sonoras, cuando la muñeca vestida de azul... pone sobre sus saltos la luz que con sus miradas al alba roban.
Cantaba la Pastora... sobre imaginarios Cochecito de Leren...lanzando sus vocecitas aullidos al Señor Don Gato... que puebla sus mentes con imágenes que sienten.
Gritan, Vamos a  contar mentiras... que no pueden dañar a nadie y de verdades vestidas sus vidas ponen a la mañana su dulce traje.
Ponen la esencia al instante, la templanza a la esperanza y cogidos de las ilusiones de las canciones juegan soñando que están en El patio de sus casas.
Y en corros, en armonía, poniendo el sol a la mañana con alegría, con sus fuerzas con algarabía, esperan que lleguen los adultos para aprender con ellos del ser su valía.

Annia Mancheño

POSEES EL DÍA


Mal, llegó el ave.
Con las alas rotas, sin plumas,
que fue perdiendo, sin aliento,
cuando luchaba con la Luna,
queriendo robarle su reino.
¡Ella quería ser Reina nueva!

Pero, la Luna, era Reina vieja.
Su luz prestaba a las Estrellas, 
el brillo de la experiencia eterna,
con toda la riqueza que la noche encierra.

Pero...avara el Ave, presa,
del veneno envuelto en brillo plata,
quiso luchar con su envidia, 
contra las sombras que encontraba.

Atravesando el firmamento,
se atrevió en su frenético vuelo,
y taladrando la noche fría,
hasta la Luna llevó su anhelo.

- ¿Qué quieres tú, Ave sin medidas?
          ¿ Quieres eclisar miluz, mi cielo?


- Quiero el tesoro que en tu luz brilla...

- Púes mira bien...¡Lo llevas dentro!

Ya desplumada, ya sin resuello,
vuelve a la Tierra, busca su hueco.
Como albergue a su derrota,
llorando lágrimas de desconsuelo.

Salió el Sol; durmió la Luna.
Vio a Ave, rendida, tirada en su lecho, 
maltrecha y triste por su desconsuelo, 
llorando a mares, sus perdidos sueños.

Quedose mirándola y con voz tranquila, 
susurro a sus oídos, lo que pensaba.
Tienes la Libertad....Tienes Alas...
¿Por qué ansias el brillo que en otros ves?

- Solo quería poseer la Plata...

- Luego querrás el Oro también...
Si envidias aquello que no te ganas, 
perderás la esencia de tu poder.

- ¿Yo? ¿Qué poseo?
Ella...la noche... 
Tú el amanecer...

- Tú, posees el día.
Vívelo y guía.
Tienes tu sitio, luce tu también.
Que sin el día, Ella y Yo, 
¡Nada a solas, podemos hacer!

Annia Mancheño

jueves, 8 de septiembre de 2011

LA VIDA ES NOCHE Y DÍA




Un rictus de amargura en los recuerdos, dibujan sobre tu rostro el ámbar opaco, que cubre tus ojos con oscuras sombras, cuando al ayer robas tu sueño.
Atribuyes el dolor de lo sentido, al nefasto tropel de sentimientos, que poblaron según tú, tus pasos, cuando en batalla contra el desamor, quisiste dejar estos encerrados en el pasado.
No cejas en tu empeño por olvidar. Pero olvidar no aporta paz cuando no hay muerte en el olvido, sólo retroceso en lo    vivido, si mientras quieres olvidar vives de los sueños perdidos.
Sutilmente te acoges a éste, engañando con él a los sentidos. No dejes que el pasado rememore aquellos días que entrecortaron tus suspiros.
Avanza mujer y en el camino, entierra entre huellas de presente los fantasmas que rondan hoy tu mente y cógete a las manos de la vida, que abiertas están cuando  con sus ojos la luz en el camino encontrar desees.
Puedes tomar de su resplandor las experiencias, semillas que plantó en ella el reloj del tiempo, dejando que florezcan flores sin amargura y crezcan estas alzando sus pétalos hacía la luna.
Su plata cubrirá la noche eterna, cuando en tus brazos el día nuevo, después de descansar ante el desespero, pondrá sobre tu rostro un mensaje nuevo.
 ¡La vida es noche y día! Tu vida... tristezas y alegrías y enlazando ambas, suspiros que darán a ésta un nuevo sentido.
Aprende niña de lo vivido y en brazos de esa dura experiencia, vive en busca del crecimiento deseado, que en tu camino nacerán de nuevos y certeros pasos.

Annia Mancheño